El golfista neozelandés aseguró la victoria mediante una anotación decisiva en el último hoyo del torneo continental. La jornada final redefinió las posiciones en la parte alta de la tabla de clasificación.
El neozelandés Ryan Fox se proclamó campeón del Abierto Británico al embocar un tiro definitivo en el hoyo final del campo de Royal Birkdale, asegurando así el primer título de categoría mayor en su trayectoria profesional. El deportista llegó a la bandera decisiva en igualdad de condiciones con la parte alta de la tabla de posiciones, logrando romper el empate tras ejecutar una salida por el centro del recorrido y concretar el embocado desde una distancia aproximada de tres metros y medio en la última bandera de la jornada.
La actuación del competidor oceánico desplazó al segundo lugar al estadounidense Cameron Young, quien había concluido su participación horas antes con una tarjeta de 64 golpes para quedar ubicado a un solo impacto de la cabeza del torneo. Por su parte, el estadounidense Sam Burns, quien encabezaba la competencia tras las primeras tres rondas, cedió la ventaja inicial acumulada al no conseguir anotaciones de descuento en el tramo final del recorrido, concluyendo el certamen a dos golpes de la primera posición.
Con un registro final de 68 golpes en la última ronda, dos por debajo del par del campo, el jugador neozelandés cerró el torneo para consolidar la victoria de mayor trascendencia en su carrera dentro del circuito internacional. La conclusión de la justa definió el cuadro de honor en un campo caracterizado por la complejidad técnica de su tramo final durante la jornada dominical.


