La casa real británica confirmó que los monarcas mantendrán Clarence House como su hogar permanente tras concluir las obras de remodelación el próximo año.
El rey Carlos III y la reina Camila decidieron de manera formal no adoptar el Palacio de Buckingham como su residencia personal una vez que concluyan los trabajos de restauración programados para el próximo mes de marzo. El informe anual de finanzas de la monarquía británica detalló que la edificación, que ha albergado a los soberanos del Reino Unido desde 1837, conservará sus funciones exclusivas como sede administrativa e institucional de la Corona. Los reyes mantendrán su establecimiento fijo en la cercana Clarence House, inmueble donde habitan de forma regular desde el año 2003.
La determinación de la casa real responde a una estrategia diseñada para ampliar de forma significativa los esquemas de acceso y recorridos para el público visitante dentro de las instalaciones históricas. Los protocolos de protección y las restricciones logísticas ligadas a la presencia física del monarca limitaban previamente el aforo y las áreas transitables del complejo arquitectónico. No obstante, las autoridades precisaron que la pareja real preservará el derecho de uso sobre un conjunto de habitaciones privadas para periodos de descanso durante las jornadas de trabajo administrativo diario en la capital.
El complejo de Buckingham se encuentra en la fase final de un programa de renovación estructural con una duración de diez años y un costo aproximado de 369 millones de libras esterlinas enfocado en la actualización de sistemas eléctricos y de servicios. Pese al cambio residencial, el monarca continuará utilizando las áreas protocolarias para la celebración de recepciones de Estado, audiencias diplomáticas con embajadores y los tradicionales eventos en los jardines. Los criterios de comunicación oficial estipulan que el estandarte real seguirá ondeando en ambas edificaciones cuando el jefe de Estado se encuentre en la ciudad de Londres.


