Un tribunal federal en el Estado de México desestimó los recursos de apelación interpuestos por la representación social al determinar la inexistencia de elementos probatorios suficientes contra el procesado.
El Primer Tribunal Colegiado de Apelación del Segundo Circuito confirmó por unanimidad de votos la resolución judicial que absuelve a Israel Vallarta Cisneros de los cargos de secuestro y delincuencia organizada. Los magistrados federales determinaron que las impugnaciones presentadas por la Fiscalía General de la República (FGR) no aportaron los elementos jurídicos necesarios para revertir el fallo inicial dictado en agosto de 2025, fecha en la que el imputado obtuvo su libertad tras permanecer bajo la medida de prisión preventiva durante casi dos décadas en el Centro Federal de Readaptación Social número 1, conocido como «El Altiplano».
Los antecedentes del expediente penal se remontan a diciembre del año 2005, cuando Vallarta Cisneros fue capturado por agentes de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI) junto a la ciudadana francesa Florence Cassez, bajo el señalamiento de encabezar una supuesta célula delictiva denominada «Los Zodiaco». El procedimiento judicial cobró relevancia pública e internacional tras demostrarse que el operativo de captura transmitido en televisión abierta constituyó un montaje escenificado por las autoridades de seguridad, lo que derivó en la posterior liberación de Cassez en el año 2013 por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación debido a violaciones graves al debido proceso.
La resolución de confirmación dictada este 18 de junio cierra el debate procesal respecto a la responsabilidad penal del implicado en las causas remanentes del caso primario. Los órganos jurisdiccionales fundamentaron la ratificación en la falta de certeza técnica de las pruebas de cargo y en los dictámenes periciales que acreditaron la existencia de tortura institucional ejercida por mandos policiales de la época, vinculados formalmente a procesos penales paralelos por violación a los derechos humanos, consolidando así el estatus de inocencia decretado por el juzgado de origen.


