CIUDAD DE MÉXICO.- Una crítica desigualdad presupuestaria fractura el sistema de salud público en México, según revelaron especialistas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). Durante el foro “Gasto Público en Salud 2025”, se expuso que el IMSS-Bienestar, diseñado para atender a la población sin seguridad social, opera con recursos drásticamente inferiores a los del IMSS y el ISSSTE.
Cifras que revelan la brecha
Los números son contundentes y muestran un sistema de salud fragmentado. Mientras que el IMSS invierte 11,263 pesos por derechohabiente y el ISSSTE destina 9,849 pesos, el IMSS-Bienestar apenas cuenta con 3,235 pesos por persona. Esta abismal diferencia fue presentada por Judith Senyacen Méndez, subdirectora de Investigación del CIEP, evidenciando que quienes más lo necesitan reciben menos apoyo.
Lejos de la recomendación internacional
El problema no es solo la distribución, sino el monto total. El gasto público en salud en México apenas alcanza el 3.3% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra se encuentra muy por debajo del 6% que recomienda la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para garantizar sistemas sanitarios sólidos y eficientes, dejando al país en una posición vulnerable.
Un golpe directo al bolsillo familiar
Esta baja inversión pública tiene una consecuencia directa y dolorosa: el gasto de bolsillo. Las familias mexicanas cubren de su propio dinero el 39.2% del gasto total en salud, un porcentaje que duplica el promedio del 18% de los países de la OCDE. Esta situación llevó a que, tan solo en 2022, 4.9 millones de hogares enfrentaran gastos catastróficos por motivos de salud.
Este panorama representa uno de los mayores retos para la próxima administración federal. Los expertos coinciden en la urgencia no solo de incrementar el presupuesto general para la salud, sino de rediseñar su asignación para cerrar la brecha de desigualdad y proteger la economía de millones de mexicanos que hoy se ven desamparados.


