La vicepresidenta adjunta de la entidad bancaria italiana señaló que la falta de un mecanismo de protección generalizado para depósitos vinculados a activos digitales eleva la vulnerabilidad del sistema financiero europeo.
Durante una conferencia sectorial organizada por la escuela de negocios IESE en Madrid, la directiva de UniCredit, Elena Carletti, afirmó que la Unión Europea carece de las herramientas regulatorias flexibles que permitieron a las autoridades estadounidenses contener el impacto sistémico tras la quiebra del Silicon Valley Bank (SVB) y el Signature Bank en 2023. En aquel periodo, los reguladores norteamericanos invocaron una excepción por «riesgo sistémico» para garantizar la totalidad de los depósitos comerciales, incluidos aquellos que respaldaban a las empresas de criptomonedas estables (stablecoins), una maniobra de rescate que estabilizó el mercado digital pero que resultaría legal y administrativamente compleja de replicar bajo el marco institucional europeo.
La especialista detalló que el Reglamento para el Mercado de Criptoactivos de la Unión Europea (MiCA) obliga a los emisores de estos activos digitales a mantener reservas de valor mediante depósitos en la banca tradicional o en instrumentos financieros líquidos de bajo riesgo. Esta disposición técnica genera una interconexión obligatoria entre el ecosistema de las criptomonedas y las entidades de crédito convencionales, lo que eleva el riesgo de contagio ante una eventual corrida financiera o una devaluación de los activos virtuales, comprometiendo la liquidez de los intermediarios financieros regulados.
Carletti concluyó que forzar una alianza operativa entre los proveedores de soluciones cripto y el sector bancario, sin contar con la facultad regulatoria para extender los seguros de depósito tradicionales hacia los fondos que respaldan a las monedas estables, configura una doble debilidad estructural para la eurozona. Las diferencias normativas entre ambas jurisdicciones sugieren que, ante un escenario de volatilidad en los mercados de activos digitales, las autoridades financieras de la Unión Europea dispondrían de márgenes de maniobra significativamente más acotados para mitigar los impactos en la banca comercial.


