El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, rechazó separarse de su funciones tras las acusaciones emitidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. El mandatario estatal afirmó que no tiene motivos para temer y que se considera una persona libre de cualquier responsabilidad delictiva.
Durante un evento en Navolato, el funcionario estatal puntualizó que no adelantará vísperas sobre su situación jurídica y que cada uno de los otros nueve servidores públicos señalados deberá responder de manera individual por los cargos imputados. Rocha Moya respaldó la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien calificó las acusaciones como una posible intromisión extranjera con fines políticos. El gobernador enfatizó que su administración continúa operando con normalidad mientras se desahogan las investigaciones correspondientes.
Por su parte, la presidencia de México aclaró que, aunque no habrá encubrimiento para quienes hayan cometido delitos, se requiere la presentación de pruebas claras antes de proceder internamente. La mandataria federal advirtió que las imputaciones que vinculan a funcionarios de Morena con facciones delictivas deben ser probadas fuera de toda duda razonable para evitar vulnerar la soberanía nacional. Esta postura surge tras la difusión de cargos por narcotráfico y armas contra el gobernador, un senador y el alcalde de Culiacán.
La situación permanece en una etapa de revisión técnica por parte de la Cancillería y la Fiscalía General de la República, quienes analizarán las solicitudes de extradición bajo los protocolos de defensa legal vigentes. Mientras tanto, Rocha Moya aseguró que mantendrá su agenda de trabajo en el estado, descartando que los señalamientos de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York afecten su gobernabilidad. El proceso legal internacional continuará su curso conforme a los tratados de cooperación judicial entre México y Estados Unidos.


