El cine de animación mexicano alcanza un hito internacional con la selección de «La marca del jaguar» para participar en el prestigioso Marché du Film del Festival de Cannes, que se llevará a cabo del 12 al 23 de mayo de 2026.
Dirigida por Víctor Mayorga, esta ambiciosa coproducción entre México y Brasil rescata la figura histórica de Xilacatzin, un guerrero documentado por Fray Bernardino de Sahagún. La trama sigue a un joven marginado que porta la marca de Tezcatlipoca —deidad de la oscuridad y la memoria— y que debe descender al inframundo para salvar a la humanidad. El filme no solo es una aventura épica de autodescubrimiento, sino una metáfora sobre el estigma social y la cosmovisión náhuatl, un proyecto que le tomó al realizador casi dos décadas consolidar.
El largometraje destaca por un equipo técnico de nivel global que fusiona el talento mexicano con estándares internacionales:
- Colaboración Élite: Cuenta con Chadi Abo (efectos visuales en Matrix Reloaded y 300), Adrián Maruri (diseño sonoro en Coco) y Ricardo Tejedo en la dirección de voces.
- Influencia Japonesa: El proyecto recibió la asesoría de Sunao Katabuchi, colaborador cercano del legendario Hayao Miyazaki, con el objetivo de alcanzar una calidad visual que compita directamente en mercados como el de Japón.
- Plataforma de Negocios: Su llegada a Cannes a través de «Mercado Sur» posiciona a la cinta ante los gigantes de la industria como Netflix, Disney y Amazon, facilitando acuerdos de distribución que suelen ser escasos para el cine independiente nacional.
Omar Karim, productor de la cinta, señaló que esta participación es un «espaldarazo» al talento latinoamericano, demostrando que la región está lista para producir animación de alta complejidad técnica y narrativa. Para Mayorga, Cannes representa la «punta de lanza» para que esta historia de raíces prehispánicas llegue a los festivales más importantes del mundo, como Toronto y San Sebastián, consolidando un nuevo estándar para la industria audiovisual en México.
La película busca no solo entretener, sino posicionar la riqueza cultural mexicana en la pantalla grande, utilizando la animación como un puente para conectar el pasado ancestral con las audiencias contemporáneas de todo el mundo.


