ESTADOS UNIDOS.- El mundo del beisbol vive una polémica transformación. La Atlantic League, en colaboración con las Grandes Ligas (MLB), comenzó a probar un sistema automatizado para cantar bolas y strikes, un cambio que podría marcar el fin de una era para los ampáyers. La prueba arrancó oficialmente durante el Juego de Estrellas de la liga el 10 de julio de 2019.
Así funciona el ‘ampáyer robot’
El sistema, conocido como Automated Ball-Strike System (ABS), utiliza la avanzada tecnología de radar TrackMan. Este equipo define una zona de strike tridimensional que se ajusta a la estatura de cada bateador, buscando una precisión milimétrica que el ojo humano no siempre puede garantizar. La decisión de «bola» o «strike» se transmite de forma instantánea a un auricular que porta el ampáyer de home, quien solo se encarga de realizar la señal final.
Un laboratorio para las Grandes Ligas
Esta iniciativa no es un experimento aislado, sino un proyecto estratégico de la MLB para mejorar la consistencia en el juego. Morgan Sword, alto directivo de la organización, confirmó que esta alianza es un paso clave para evaluar la tecnología en un entorno de competencia real. Por su parte, Rick White, presidente de la Atlantic League, se mostró orgulloso de que su liga fuera elegida como el campo de pruebas para esta posible revolución en el deporte.
Críticas y fallas: La tecnología no es perfecta
Sin embargo, la transición no ha sido sencilla y ha generado un fuerte debate. El sistema ha presentado fallas y retrasos, provocando momentos de frustración entre jugadores y managers que han reclamado por llamadas que consideran erróneas. La polémica está servida, pues muchos defienden que con esta tecnología se pierde el «factor humano», un elemento tradicional e indispensable en el rey de los deportes.
El sistema se implementó oficialmente para toda la segunda mitad de la temporada de la Atlantic League, convirtiendo cada partido en una valiosa fuente de datos para la MLB. Aunque aún no hay fecha para su llegada a las Grandes Ligas, el futuro del ampáyer tradicional pende de un hilo, a la espera de los resultados de este crítico experimento que podría cambiar las reglas del juego para siempre.


