El Gobierno de España ordenó el cierre de su espacio aéreo y de las bases militares de Rota y Morón para cualquier avión estadounidense que participe en la operación militar contra Irán. La medida, confirmada por el Ministerio de Defensa, estipula que tampoco se permitirá el tránsito de aeronaves militares provenientes de otros países europeos con fines bélicos hacia el conflicto en Oriente Medio.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, calificó la guerra como «profundamente ilegal e injusta», subrayando que España no contribuirá a una intervención que considera violatoria del derecho internacional. Esta restricción es exclusivamente para operaciones militares y no afecta a los vuelos comerciales, según precisó el gestor de navegación aérea Enaire.
La decisión ha generado una fuerte tensión diplomática con la administración de Donald Trump, quien ha emitido críticas recurrentes y amenazas de embargo comercial contra España. No obstante, el Ejecutivo español reafirmó su postura de no participar en acciones unilaterales, a pesar de los convenios bilaterales de uso conjunto de las bases mencionadas.
Para mitigar posibles daños económicos, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, anunció la apertura de nuevas oficinas comerciales en Boston y Houston. El objetivo es proteger los intereses de las empresas españolas en territorio estadounidense y buscar vías para mantener la relación bilateral fuera del ámbito del conflicto bélico.


