
La Guardia Revolucionaria iraní ratificó el fallecimiento del comandante de la milicia paramilitar Basij tras una serie de ataques aéreos.
El deceso del jefe militar ocurrió durante una operación que las fuerzas de defensa calificaron como un golpe preciso contra la estructura de mando.
El mando de la milicia Basij estuvo bajo la dirección de Soleimani durante los últimos seis años, periodo en el cual se le vinculó con operaciones de control y detenciones masivas. La organización militar elogió el papel estratégico del comandante dentro del cuerpo paramilitar, calificando su pérdida como el resultado de un acto hostil contra sus cuadros de liderazgo en la capital.
Informes de inteligencia sostienen que el grupo liderado por el fallecido encabezó las acciones de contención contra las manifestaciones sociales registradas a principios de año. Estos reportes indican que la fuerza operativa empleó medidas extremas para desarticular las protestas más concurridas de los últimos tiempos, resultando en miles de bajas y arrestos en diversos puntos del país.
En la misma jornada de ataques se reportó la posible baja de Alí Lariyani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y figura política de alto nivel, aunque su estatus no ha sido validado oficialmente. Lariyani es considerado uno de los hombres más influyentes del sistema político regional, cuya ausencia representaría una fractura significativa en la toma de decisiones estratégicas de la nación.
Finalmente, el comunicado oficial emitido por las agencias locales resalta la importancia inigualable del mando caído para la estabilidad de la Guardia Revolucionaria. La situación en la zona de conflicto permanece en alerta máxima mientras se evalúa el impacto de estas bajas en la cadena de mando y la posible respuesta ante la escalada de las operaciones aéreas



