Culiacán, Sinaloa. En un mensaje cargado de firmeza desde el corazón de la zona en conflicto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó un ultimátum diplomático al gobierno de Estados Unidos. Durante su visita a la capital sinaloense, la mandataria condicionó la cooperación en el combate al narcotráfico a que Washington detenga el flujo ilícito de armamento hacia territorio mexicano.
«Si ellos no quieren que estemos ayudando a que pasen drogas, también ellos tienen que hacer su parte para que dejen de entrar armas», sentenció Sheinbaum ante una audiencia que vive los estragos de la disputa interna del Cártel de Sinaloa.
Corresponsabilidad y soberanía
La postura de la administración federal marca una línea clara en la relación bilateral con el presidente Donald Trump:
- El intercambio: La mandataria vinculó directamente la crisis del fentanilo y otras sustancias en EE. UU. con el poder de fuego que las organizaciones criminales obtienen de armerías estadounidenses.
- Autonomía: Sheinbaum enfatizó que México es un país «libre, independiente y soberano», subrayando que las decisiones de seguridad se toman internamente y no bajo presión externa. «La soberanía no se negocia», recalcó.
- Mensaje al mundo: Defendió la imagen de la entidad, afirmando que «Sinaloa es trabajo y es turismo», buscando contrarrestar la narrativa de violencia que ha predominado en los medios internacionales.
Respaldo total a Sinaloa
En medio de la guerra entre facciones (tras las capturas de Ismael «El Mayo» Zambada y Joaquín Guzmán López), la presidenta envió un mensaje de unidad:
- «No están solos»: Aseguró que el gobierno federal mantiene un compromiso inquebrantable con la población de Culiacán y que la presencia de las instituciones es permanente.
- Unidad ante la crisis: Afirmó que, por complejos que sean los problemas derivados del crimen organizado, el país saldrá adelante si existe cohesión entre los niveles de gobierno y la ciudadanía.
Sinaloa atraviesa uno de sus periodos más críticos desde septiembre de 2024. La violencia se recrudeció tras las polémicas detenciones en Nuevo México, lo que ha generado una fragmentación en el Cártel de Sinaloa y una ola de enfrentamientos que la actual administración busca contener mediante una estrategia que combina inteligencia y presencia militar, sin renunciar al reclamo diplomático sobre el origen del arsenal criminal.


