Culiacán, Sinaloa. El secretario de la Defensa Nacional, el general Ricardo Trevilla, presentó este viernes un balance trágico sobre las bajas en las fuerzas armadas tras el operativo que terminó con la vida de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes. La cifra de elementos caídos ascendió a 28 uniformados, en medio de una de las jornadas más violentas registradas en la historia reciente de Jalisco.
Durante la conferencia matutina celebrada en Sinaloa, el alto mando detalló que la ofensiva federal no solo cobró vidas en el choque directo, sino que se extendió de forma letal durante la ola de represalias en las carreteras del occidente del país.
El costo humano de la captura en Tapalpa
El general Trevilla desglosó las bajas y heridos resultantes de la operación del pasado domingo 22 de febrero:
- Fuerzas federales: Se confirmó la muerte de 3 militares durante la incursión inicial en Tapalpa y 25 elementos de la Guardia Nacional asesinados durante los narcobloqueos y emboscadas posteriores en diversos puntos de Jalisco.
- Estado de salud: Actualmente, 25 militares continúan hospitalizados, con uno de ellos reportado en estado grave bajo vigilancia médica intensiva.
- Bajas del CJNG: En el punto de intervención murieron 12 presuntos delincuentes. En los enfrentamientos en carreteras, las fuerzas armadas abatieron a otros 34 agresores.
Detenciones y control de daños
Pese al alto costo en vidas humanas, el titular de la Sedena destacó que el estado de fuerza permitió capturas significativas:
- Capturados: Se reportan 72 detenidos en total (2 en el lugar de los hechos y 70 más durante las maniobras para liberar las vías de comunicación).
- Operativo de precisión: Trevilla defendió la intervención en Tapalpa, subrayando que Oseguera Cervantes era el objetivo prioritario número uno para la seguridad nacional y la cooperación con Estados Unidos.
El despliegue militar en la zona occidente se mantiene en niveles máximos para evitar nuevos brotes de violencia, mientras las familias de los 28 elementos caídos reciben los honores correspondientes en sus respectivas zonas militares. La caída de «El Mencho» marca un hito en la lucha contra el narcotráfico, pero deja tras de sí una herida profunda en las instituciones de seguridad.


