Durante la 89.ª Convención Bancaria en Cancún, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau recomendó a sus socios comerciales mantener la calma frente a las propuestas de Washington. Afirmó que, aunque el presidente estadounidense acostumbra realizar «negociaciones duras», la clave para México y Canadá radica en la unidad y en no ceder ante la estrategia de incertidumbre.
Trudeau insistió en que el proceso actual del T-MEC debe entenderse como una «revisión» técnica y no como una renegociación de alto riesgo que ponga en duda la vigencia del tratado. Advirtió que la inestabilidad generada por las declaraciones de Trump busca debilitar la confianza de los inversionistas, un efecto que irónicamente también golpea a Estados Unidos al romper la previsibilidad necesaria para proyectos de largo plazo.
El exmandatario también abordó la tensión social en su país, señalando que los canadienses se sintieron profundamente «insultados» cuando Trump sugirió que Canadá podría convertirse en el estado 51 de la Unión Americana. Este comentario provocó un rechazo ciudadano que ha derivado en un boicot informal a productos estadounidenses, como vinos californianos, en defensa de la identidad nacional canadiense.
Finalmente, el foro económico concluyó con un llamado a la firmeza diplomática para proteger el acceso privilegiado al mercado norteamericano. Mientras Trudeau resaltaba que «la unidad es palanca», la presidenta Claudia Sheinbaum cerró el evento instando al sector financiero a fortalecer el crédito interno para blindar el crecimiento económico de México ante los desafíos externos.


