En un movimiento que reafirma la interdependencia agrícola en Norteamérica, el gobierno de los Estados Unidos anunció este miércoles una inversión de 40 millones de dólares destinada al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), con sede en México. El embajador estadounidense, Ronald Johnson, subrayó que este recurso no debe verse como asistencia, sino como una «inversión estratégica», bajo la premisa de que la seguridad alimentaria es un pilar fundamental de la estabilidad geopolítica y la seguridad nacional.
Bajo las administraciones de Donald Trump y Claudia Sheinbaum, la cooperación en ciencia agrícola busca proteger las cadenas de suministro y mitigar riesgos en los mercados globales. Esta alianza resulta vital para ambos países: el diplomático destacó que casi el 60% del trigo sembrado en Estados Unidos proviene de variedades derivadas del Cimmyt, lo que demuestra que la innovación generada en suelo mexicano es clave para la productividad de los granjeros estadounidenses.
Innovación frente al cambio climático y las plagas
La inversión tiene objetivos técnicos y sociales muy específicos que buscan transformar el campo en ambos lados de la frontera:
- Resiliencia climática: Acceso a variedades de trigo más resistentes a enfermedades y fenómenos climáticos extremos.
- Conservación de biodiversidad: Respaldo a uno de los bancos de germoplasma más importantes del mundo, que resguarda más de 28,000 muestras de maíz y 124,000 de trigo.
- Sostenibilidad económica: Implementación de prácticas agronómicas que reduzcan la dependencia de fertilizantes, disminuyendo costos para los productores rurales.
Diplomacia en tiempos de revisión comercial
Este anuncio llega en un momento complejo para la relación bilateral, marcada por las tensiones arancelarias que caracterizaron el año 2025 y el inicio de la revisión de medio término del T-MEC. Al fortalecer al Cimmyt, ambas naciones envían una señal de estabilidad en sectores críticos. Johnson fue enfático al señalar que una mayor productividad agrícola impacta directamente en la reducción de la migración y en el fortalecimiento de la economía regional, consolidando a América del Norte como una potencia alimentaria unificada.


