Ciudad de México. En un giro político inesperado, el dictamen de la Reforma Electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum avanzó en comisiones este martes, pero bajo un escenario de aislamiento para Morena. A pesar de lograr la aprobación en esta instancia, la propuesta enfrentó el rechazo unánime de los bloques de oposición (PAN, PRI y MC) y, significativamente, de sus aliados estratégicos (PVEM y PT), lo que anticipa un posible fracaso al llegar al Pleno de la Cámara de Diputados.
Con una votación de 45 a favor y 39 en contra, el dictamen superó el primer filtro legislativo; sin embargo, al tratarse de una reforma constitucional, requiere de una mayoría calificada (dos terceras partes) para ser aprobada definitivamente, cifra que actualmente parece inalcanzable sin el respaldo de las otras fuerzas políticas.
Argumentos de un rechazo generalizado
La sesión, que duró poco menos de dos horas, se convirtió en un foro de críticas hacia el Ejecutivo Federal. El punto de coincidencia entre las cinco bancadas opositoras y aliadas fue la falta de apertura en la construcción del documento y el riesgo de una centralización del poder.
- Fractura con aliados (PVEM y PT): Ricardo Astudillo (Verde) señaló que el texto presenta fallas que ponen en riesgo la equidad en las contiendas. Por su parte, Pedro Vázquez (PT) anunció el voto en contra argumentando la necesidad de proteger a las minorías.
- Oposición frontal (PAN y PRI): Homero Niño de Rivera (PAN) calificó el documento de «deficiente» y criticó la omisión de estrategias para combatir la injerencia del crimen organizado. Abigail Arredondo (PRI) denunció un diseño de «control absoluto» desde el Ejecutivo, ignorando la opinión de expertos y ciudadanos.
- Movimiento Ciudadano: Los legisladores Pablo Vázquez y Jorge Gil exigieron una reforma integral que no recorte los tiempos del Estado en medios, proponiendo que estos se usen para fomentar el debate democrático.
El panorama en el Pleno
La principal debilidad del dictamen reside en su origen: los legisladores sostienen que fue elaborado por una comisión presidencial sin consenso partidista. Esta falta de «construcción democrática» ha unido a partidos ideológicamente distantes en un frente común para frenar la iniciativa.
Si las posturas se mantienen firmes, Morena no contará con los votos necesarios para la mayoría calificada. Esto obligaría al Gobierno Federal a elegir entre retirar la propuesta, abrir una mesa de negociación para modificar el texto de fondo o aceptar el costo político de una derrota legislativa en una de sus reformas estructurales más importantes.


