CIUDAD DE MÉXICO. – En un paso histórico para saldar la deuda social con una de las regiones más olvidadas del país, la senadora Beatriz Mojica Morga, acompañada por representantes ejidales, sostuvo una reunión de alto nivel con Lázaro Cárdenas Batel, jefe de la Oficina de la Presidencia. El objetivo: establecer un plan de atención prioritaria para la Sierra de Guerrero que no solo impulse la infraestructura, sino que reconozca y repare el daño social acumulado desde la época de la «Guerra Sucia».
Reparación histórica y combate a la pobreza
La propuesta central de Mojica Morga ante el Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum es la creación de un Plan de Justicia integral. Este esquema busca resarcir las heridas históricas de la región serrana, utilizándolo como motor para disminuir los índices de pobreza extrema. La senadora enfatizó que el desarrollo de la Sierra es inseparable de la justicia social y el reconocimiento de su pasado.

Los pilares de la transformación serrana
Durante el encuentro, se presentó un pliego de demandas técnicas y sociales que buscan transformar la vida cotidiana de miles de guerrerenses:
- Conectividad y Seguridad: Se planteó como prioridad la carretera Chilpancingo-Vallecitos y la declaratoria de la vía del Filo Mayor como asunto de seguridad nacional, incluyendo la construcción de bases para la Guardia Nacional.
- Infraestructura Básica: Ampliación de caminos artesanales, mantenimiento de la red eléctrica y la inclusión de la Sierra en el Programa Nacional de Vivienda.
- Salud y Educación: Construcción de hospitales regionales y la apertura de nuevas Universidades para el Bienestar.
- Medio Ambiente: Coordinación para el plan de manejo de la recién creada Reserva de la Biosfera Sierra Tecuani.
Compromiso federal: El Programa Lázaro Cárdenas del Río
Como respuesta a estas peticiones, Lázaro Cárdenas Batel se comprometió a que las demandas de la Sierra de Guerrero sean atendidas de manera prioritaria bajo el marco del Programa General Lázaro Cárdenas del Río. Este programa federal será la vía para canalizar los recursos y la voluntad política necesarios para convertir a la Sierra en un polo de desarrollo sustentable y seguro.
Con este acuerdo, se abre una ventana de esperanza para los ejidatarios y habitantes de la zona, quienes ven en la coordinación entre el Senado y la Presidencia la oportunidad definitiva para que la Sierra deje de ser una zona de conflicto y se convierta en una región de paz y bienestar.


