Un audio, la sentencia de muerte del marino que reveló el huachicol fiscal

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En el corazón de la Secretaría de Marina, un hombre de honor firmó su propio destino al decidir no callar. Fernando Rubén Guerrero Alcantar, contralmirante y testigo clave de una red de corrupción incrustada en las aduanas marítimas de México, fue ejecutado por sicarios semanas después de entregar pruebas y reunirse con la cúpula naval. Hoy, un audio inédito obtenido por Aristegui Noticias revela la escalofriante advertencia del entonces secretario Rafael Ojeda Durán ante la podredumbre interna: “O destapamos todo esto y me vale madre quién caiga… o tratamos de cerrarlo aquí nosotros”. Guerrero eligió destaparlo; la red eligió silenciarlo.

El testigo que sabía demasiado: Crónica de una traición

Comisionado en 2021 para sanear las aduanas —la gran apuesta del gobierno de López Obrador contra la corrupción—, Guerrero Alcantar no tardó en descubrir que el enemigo vestía el mismo uniforme. El contralmirante documentó cómo sus propios mandos operaban el «huachicol fiscal»: un esquema millonario donde combustible robado entraba al país disfrazado de otras sustancias. Lejos de ser ignorante, Guerrero denunció ante inteligencia que sus superiores intentaron comprarlo con sobornos en efectivo, dinero que inicialmente creyó destinado a mejoras institucionales y que resultó ser el «pago por mirar hacia otro lado».

La grabación de 19 minutos es una pieza de terror administrativo. En ella, se escucha al contralmirante Guerrero detallar reuniones en restaurantes de la Ciudad de México con figuras ahora procesadas o prófugas, como el capitán Clímaco Aldape. Mientras Guerrero ponía nombres y apellidos sobre la mesa, la respuesta institucional fue la reubicación: el marino fue enviado a Puerto Chiapas, lejos de los centros de poder, pero sus movimientos seguían siendo vigilados por aquellos a quienes había denunciado.

La carta póstuma y el silencio de las balas

A pesar de haberse reunido con el actual secretario de la Marina de Claudia Sheinbaum, Raymundo Pedro Morales Ángeles, para ratificar su denuncia y entregar una propuesta de mejora recaudatoria, la protección para el denunciante nunca llegó. La investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) revela un dato devastador: Guerrero dejó por escrito sus ubicaciones exactas para sus días de descanso en Manzanillo. En el último día de su licencia, el 8 de noviembre, dos sicarios en motocicleta lo interceptaron y descargaron un arma calibre 9 mm.

El asesinato de Guerrero no solo eliminó al testigo más valioso de la corrupción naval; también envió un mensaje de impunidad. Aunque la Semar afirma haber dado de baja a cinco elementos vinculados al proceso, muchos de los nombres señalados por el contralmirante en su carta manuscrita —rescatada de su oficina tras el crimen— aún no han sido imputados. Hoy, mientras la Marina dice «no tener el audio» de la reunión con su exjefe, el manuscrito de Guerrero Alcantar permanece como el testimonio de un hombre que, buscando salvar la integridad de su institución, terminó entregando su vida en una emboscada que la justicia aún no alcanza a castigar.

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