TUCSON, ARIZONA. Por primera vez en su trayectoria, el colectivo Madres Buscadoras de Sonora cruzó la frontera para colaborar en un operativo de localización en territorio estadounidense. El grupo de voluntarias se sumó esta semana a las tareas para dar con el paradero de Nancy Guthrie, de 84 años, madre de la periodista de la cadena NBC Savannah Guthrie, quien fue presuntamente secuestrada el pasado 31 de enero en su hogar en Tucson.
Desde su fundación en 2019, el colectivo ha localizado a más de 5,000 personas en México. Ahora, las buscadoras aportan su experiencia técnica en el rastreo de zonas desérticas e inhóspitas para apoyar las investigaciones encabezadas por la policía local y el FBI, ante la falta de avances significativos y detenciones en el caso.
Metodología y experiencia en el terreno
El grupo, que cuenta con permisos de la Oficina del Alguacil del Condado Pima, utiliza técnicas artesanales desarrolladas durante años de rastreo en el desierto de Sonora:
- Lectura del entorno: Identificación de indicios como ramas rotas, cactus pisados o señales de arrastre en caminos poco transitados.
- Uso de la «cruz de metal»: Herramienta que entierran en puntos donde la tierra ha sido removida para detectar, a través del olfato, la presencia de restos biológicos.
- Acción comunitaria: Distribución de volantes y entrevistas directas con vecinos en las inmediaciones de la última ubicación conocida de la víctima.
Solidaridad frente a la incertidumbre
Las integrantes del colectivo, quienes visten prendas con las fotografías de sus propios hijos desaparecidos en México, destacaron que su participación nace de la empatía ante el dolor que genera la incertidumbre. Guadalupe Tello y Patricia Ramírez, integrantes del grupo, señalaron que la búsqueda es «urgente» debido a las afecciones cardíacas que padece la señora Guthrie.
El movimiento de las Madres Buscadoras surgió originalmente en México ante la frustración por la inacción de las autoridades frente a las desapariciones forzadas. En esta ocasión, su labor en Arizona representa un hito de colaboración civil transfronteriza, enfocada en brindar paz a una familia afectada por la violencia y la desaparición de un ser querido.


