
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un repunte superior al esperado durante la primera quincena de marzo, impulsado principalmente por el encarecimiento de frutas, verduras y servicios de transporte.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inflación general alcanzó su nivel más alto desde octubre de 2024, ubicándose en un 4.63% anual. Esta cifra superó las proyecciones del mercado, que anticipaba un avance más moderado del 4.34%. El incremento quincenal fue del 0.62%, duplicando prácticamente las estimaciones previas y ligando dos periodos consecutivos fuera del rango objetivo establecido por el Banco de México (3% +/- un punto porcentual).
El análisis por componentes muestra un comportamiento mixto. La inflación subyacente, que elimina los precios más volátiles y sirve como referencia para la tendencia a largo plazo, mostró una ligera desaceleración al ubicarse en 4.46% anual. En contraste, la inflación no subyacente se disparó debido a un aumento del 23.91% anual en los productos agropecuarios. Destaca el incremento quincenal del 32.17% en el precio del jitomate, así como alzas significativas en el pollo y el transporte aéreo, este último con una variación del 21.86%. Por el contrario, servicios como telefonía, internet y productos como el huevo registraron bajas marginales que no lograron compensar el alza generalizada.
Este escenario económico genera expectativas sobre la próxima decisión de política monetaria del Banco de México. Especialistas financieros señalan que la persistencia en el costo de los alimentos y servicios educativos limita el margen de maniobra para una reducción en las tasas de interés. Incluso, advierten que, de mantenerse esta tendencia alcista en los precios básicos, la autoridad monetaria podría evaluar un endurecimiento de su postura para contener las presiones inflacionarias antes del cierre del semestre.
Las autoridades financieras continuarán monitoreando el comportamiento de los precios de los energéticos y las tarifas autorizadas por el gobierno, factores que serán determinantes para definir el rumbo de la inflación en el segundo trimestre del año.


