Las autoridades de Puebla confirmaron la identidad de los tres jóvenes fallecidos en la agresión armada del 14 de febrero: Joaquín Wirth (34 años), Gisele Ortiz (33 años) y Emmanuel Esteban (28 años). Las investigaciones revelan que el ataque fue una operación «planeada y concebida» con un mes de anticipación por sujetos que incluso rentaron un departamento cercano para practicar la ejecución.
Joaquín, egresado de Arquitectura de la UDLAP, y Gisele, psicóloga egresada de la Ibero Puebla, murieron dentro de una camioneta al salir del bar; los informes señalan que Joaquín era el objetivo principal. Emmanuel, un conocido fisioterapeuta y entrenador local que se encontraba junto al vehículo, también perdió la vida como parte del «daño colateral» de la balacera, la cual dejó además cinco personas heridas.
El secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez González, informó que hay cuatro hombres detenidos y que el nivel de detalle del atentado dificultó su prevención. Instituciones educativas y centros humanistas donde laboraban las víctimas han exigido justicia, mientras el gobernador Alejandro Armenta prometió «cero impunidad» y llegar hasta las últimas consecuencias para capturar a los autores intelectuales del crimen.


