Arlington, Virginia. Un estudio exhaustivo liderado por la organización ambiental The Nature Conservancy revela que las horas de «calor limitante» se han duplicado en todo el mundo desde 1950. Esta condición, definida como la combinación crítica de temperatura y humedad que hace peligroso realizar actividades físicas básicas, está redibujando el mapa de la habitabilidad humana y pone en riesgo la salud de millones de personas, especialmente en poblaciones vulnerables.
La investigación, que utilizó el modelo metodológico HEAT-Lim y datos del programa europeo Copernicus, advierte que el estrés térmico ya no es una amenaza futura, sino una crisis presente. El fenómeno afecta la capacidad del cuerpo humano para autorregular su temperatura, transformando tareas cotidianas, como barrer a la sombra, en actividades potencialmente mortales.
Impacto generacional y regiones en riesgo
El análisis de los últimos 75 años (1950-2024) muestra una brecha alarmante en cómo el calentamiento global afecta a diferentes grupos de edad y zonas geográficas. El aumento de la humedad, sumado a las altas temperaturas, ha reducido drásticamente el tiempo en que las personas pueden permanecer seguras al aire libre.
- Población adulta (18 a 40 años): Este grupo pasó de sufrir un promedio de 25 horas anuales de calor severo entre 1950 y 1979, a 50 horas anuales en las últimas tres décadas.
- Adultos mayores (más de 65 años): Debido a una menor capacidad de regulación térmica, este sector es el más afectado. Sus horas de exposición pasaron de 600 a 900 horas anuales en el mismo periodo.
- Zonas críticas: El sur y suroeste de Asia registran los mayores incrementos. En Qatar, los adultos mayores enfrentan ahora limitaciones severas durante aproximadamente un tercio del año (866 horas anuales). Otras regiones impactadas incluyen el este de América del Norte, el sur de Sudamérica, gran parte de Europa y el Sahara oriental.
El umbral de la habitabilidad y el factor económico
El estudio subraya que el año 2024 marcó un hito histórico de peligrosidad: el 80% de los mayores de 65 años experimentaron múltiples episodios de calor inhabilitante. Los investigadores recalcan que en países como Camboya, Tailandia y Bangladesh, la vulnerabilidad se agrava por la falta de recursos económicos para acceder a sistemas de refrigeración o refugios climáticos.
Un llamado urgente a la transición energética
Los autores del informe, entre ellos Luke Parsons y Jennifer Vanos, insisten en que estas limitaciones a la vida cotidiana se volverán más comunes y generalizadas a medida que la población mundial envejezca. La advertencia es clara: sin una reducción drástica en la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), grandes extensiones del planeta dejarán de ser seguras para la actividad humana básica.
Con el calentamiento global superando ya el umbral de 1 °C, los años marcados por fenómenos como El Niño sirven como anticipo de un futuro donde la habitabilidad dependerá directamente de la velocidad de las políticas de descarbonización global.


