Ciudad de México. El corazón de la capital amaneció este viernes bajo un fuerte blindaje metálico. Decenas de vallas de más de dos metros de altura fueron desplegadas frente a Palacio Nacional y los principales monumentos del Centro Histórico. El operativo busca proteger los edificios gubernamentales antes de las movilizaciones masivas programadas para este domingo 8 de marzo, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
Estrategia de seguridad y despliegue
El secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, detalló que el operativo no solo es estructural, sino humano. Se confirmó el despliegue de 400 mujeres policías del agrupamiento «Ateneas», quienes tendrán la encomienda de acompañar la marcha y gestionar cualquier situación de riesgo sin recurrir a la confrontación directa.
Las autoridades defendieron la colocación de las vallas como una medida preventiva para «salvaguardar el derecho de manifestación de todas», evitando daños a la infraestructura histórica y garantizando la seguridad de quienes decidan expresarse de forma pacífica.
Controversia política
La medida no ha estado exenta de críticas. La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, calificó el amurallamiento del Zócalo como un acto de «represión y censura», argumentando que las vallas simbolizan una separación entre el gobierno y las demandas legítimas de las mujeres.
Pese a los muros metálicos, colectivos feministas han confirmado que la concentración principal se mantendrá en la Plaza de la Constitución, partiendo desde puntos estratégicos como el Ángel de la Independencia y el Monumento a la Revolución, en lo que se prevé será una de las marchas más concurridas de los últimos años debido a la reciente ola de feminicidios en el país.


