OMETEPEC, GUERRERO. – La violencia en el estado de Guerrero se recrudeció este fin de semana tras confirmarse el asesinato del Comandante Daniel Hernández Arena, Coordinador Regional de la Policía Estatal en la Costa Chica. El mando policial fue interceptado y acribillado en un ataque directo mientras se encontraba en cumplimiento de su deber, lo que ha generado una intensa movilización de fuerzas federales y estatales en la región.
Los hechos: Ataque en Cruz de Corazón
El homicidio ocurrió aproximadamente a las 18:00 horas de este domingo 25 de enero de 2026. Según los reportes policiales:
- Ubicación: El ataque tuvo lugar en las cercanías de la vía Ometepec-Cruz de Corazón, en la localidad de Cruz de Corazón.
- El atentado: Sujetos armados interceptaron el paso del comandante y abrieron fuego en repetidas ocasiones para posteriormente huir del sitio aprovechando el terreno de la zona.
- Operativo de búsqueda: Tras el reporte de los disparos, se desplegó un operativo conjunto entre la Fiscalía General del Estado (FGE), el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional para intentar localizar a los responsables, sin que hasta el momento se reporten detenciones.
Respuesta Institucional: Luto y Honor
La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Guerrero emitió un comunicado oficial lamentando la pérdida de Hernández Arena, a quien describieron como un elemento de gran valor y compromiso.
«Honramos la valentía y vocación de servicio del Coordinador Regional Daniel Hernández Arena, quien desempeñó su labor con honor y lealtad. Su legado fortalece nuestra determinación de trabajar por la paz», destacó la dependencia.
La SSP garantizó respaldo total y acompañamiento legal y humano a los familiares del mando caído, subrayando que el ataque representa una agresión directa contra las instituciones de seguridad del estado.
Clima de tensión en la Costa Chica
El asesinato del comandante regional ocurre en un contexto de alta complejidad operativa en la región de la Costa Chica, una zona que ha sido escenario de disputas territoriales y operativos contra grupos delictivos. La muerte de un mando de este nivel jerárquico pone en alerta máxima a las corporaciones estatales ante posibles reacciones o nuevas agresiones.
A pesar de los despliegues terrestres y aéreos iniciados tras el crimen, las autoridades mantienen la investigación bajo reserva para no entorpecer la localización de los agresores.


