Las heridas que la Segunda Guerra Mundial dejó en el mundo siguen abiertas; por ello, la Organización de las Naciones Unidas conmemora cada 27 de enero el Día Internacional de la Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto. Cabe destacar que la importancia de mantener viva la memoria del Holocausto debería servir para que los líderes políticos repensaran la responsabilidad que tienen cuando asumen el poder. Las guerras, la violencia, la contaminación, la pobreza y la desigualdad, son cinco de las más dolorosas invenciones del hombre y parece que no quieren ponerle fin. En esta nueva era hemos olvidado que el dinero es un medio, no un fin. Y, lamentablemente, lo que ahora se coloca en la mesa de quienes toman decisiones es la ganancia, el obtener, el acumular más riqueza, armas y poder por encima de todo, incluso de ellos mismos. En el aspecto humano, vivimos las consecuencias de la migración en todas sus variantes; en la mayoría de los continentes se inicia un rechazo “al otro”, sin distingo de raza ni credo religioso. En este sentido, las personas no estamos siendo tolerantes con los demás, con quienes nos resultan ajenos y quienes un día fueron migrantes rechazados; son quienes, en su mayoría, hoy, piden que se expulsen a los recién llegados. Los antiguos campos de concentración, actualmente son granjas de explotación humana para indocumentados y los asesinatos raciales son una reacción salvaje de quienes se dicen civilizados.
Al respecto, la ONU, a través de su secretario general António Guterres, el año pasado realizó dos señalamientos que me parecen importantes de destacar; el primero fue un llamado a “denunciar el odio y defender los derechos humanos de todos”; el segundo, el de “renovar nuestra determinación de defender la dignidad y los derechos humanos de todos”, con tristeza fuimos testigos que las guerras no sólo continuaron sino que, en algunos casos se recrudecieron. En 2026 el Día Mundial se dedicará a la Memoria de las Víctimas del Holocausto, marcando el 81 aniversario de la liberación de Auschwitz-Birkenau, con eventos de la ONU y UNESCO centrados en la memoria, la educación y la lucha contra el odio, destacando el lema «Uniendo Generaciones», enfatizando que el recuerdo recae en todos, no solo en los supervivientes y tanto la ONU y la UNESCO habrán de efectuar ceremonias solemnes en sus diferentes sedes así como proyecciones de documentales, exposiciones y un sin número de actividades.
Sin embargo, el llamado que más se debería destacar es aquel que clama un alto a las guerras, un alto a la desigualdad, un alto a la violencia; pero este clamor global ha encontrado oídos sordos en muchos líderes de las principales potencias del mundo. Ayer como hoy, el llamado será para vivir con dignidad y construir una paz sostenible. No obstante, para ello se requiere una nueva filosofía humana y educativa que se enfoque en formar las generaciones que necesitamos. La sensibilidad humana no se obtiene por mandato, se construye desde la educación.


