En un juicio calificado como histórico en una corte de Los Ángeles, Mark Zuckerberg, fundador de Meta, subió al estrado para defender a Instagram frente a acusaciones de diseñar productos «deliberadamente adictivos». El ejecutivo de 41 años enfrentó por primera vez a un jurado —y a la mirada de decenas de padres que asocian el uso de estas redes con tragedias familiares— en un proceso que busca determinar si las gigantes tecnológicas son responsables de una crisis de salud mental en jóvenes.
Durante su testimonio de más de tres horas, Zuckerberg mantuvo una postura firme al asegurar que Instagram nunca ha permitido el acceso a menores de 13 años. No obstante, trasladó parte de la responsabilidad a los propios consumidores. “Creo que hay un grupo de personas, potencialmente un número significativo, que mienten sobre su edad para usar nuestros servicios”, declaró, justificando así la presencia masiva de niños en la plataforma a pesar de las políticas oficiales.
El documento que puso contra la pared a Meta
La defensa de la demandante, una joven de 20 años identificada como K.G.M., presentó pruebas contundentes que contradicen la narrativa de la empresa. Los abogados mostraron un documento interno que sugiere que, para 2018, aproximadamente 4 millones de usuarios de Instagram eran menores de 13 años. Esta cifra representaba, en aquel entonces, al 30% de todos los niños de entre 10 y 12 años en Estados Unidos, lo que pondría en duda la eficacia o la verdadera intención de los filtros de seguridad de la red social.
Un precedente para miles de víctimas
El ambiente en la sala fue de máxima tensión. La jueza Carolyn B. Kuhl tuvo que emitir advertencias estrictas, prohibiendo incluso el uso de gafas inteligentes para evitar el reconocimiento facial del jurado. Fuera de la sala, madres como Lori Schott, cuya hija se suicidó tras una prolongada adicción digital, exigieron justicia: “Ellos sabían que sus tácticas de diseño perjudicaban la salud mental”, afirmó.
El desenlace de este caso es crucial, pues servirá de precedente para más de 1,500 demandas similares en todo Estados Unidos. Mientras Snapchat y TikTok optaron por acuerdos extrajudiciales para evitar el juicio, Zuckerberg ha decidido dar la batalla legal, incluso mientras enfrenta otro proceso paralelo en Nuevo México por presuntamente facilitar un «mercado» para depredadores infantiles en sus plataformas.


