WASHINGTON D.C. – En una comparecencia de casi dos horas que marcó el primer aniversario de su regreso a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump reafirmó su intención de adquirir Groenlandia, elevando la temperatura de una disputa que ya amenaza con desatar una guerra comercial transatlántica. Al ser cuestionado sobre los límites de su estrategia para obtener el territorio autónomo danés, el mandatario estadounidense lanzó una advertencia críptica: “Ya lo verán”.
Aranceles y soberanía: El pulso con la «Vieja Europa»
Trump se mantuvo firme en su plan de castigar con aranceles a ocho naciones europeas (entre ellas Francia, Alemania y el Reino Unido) que han desplegado tropas en la isla. A pesar de que los sondeos en Groenlandia muestran un rechazo abrumador a la anexión, el republicano desestimó estas cifras, asegurando que las autoridades locales cambiarán de opinión una vez que él inicie el diálogo directo. “Estoy seguro de que cuando hable con ellos estarán encantados”, afirmó con su característico optimismo transaccional.
La “Bazuca” Comercial vs. el mercado de EE. UU.
La respuesta de la Unión Europea no se ha hecho esperar, sugiriendo el uso de su “instrumento anticoerción” —conocido como la «bazuca» comercial— o la suspensión del acuerdo comercial firmado apenas el año pasado. Sin embargo, Trump minimizó la posibilidad de que las empresas europeas retiren sus inversiones de suelo estadounidense. Según el magnate, Europa «necesita demasiado» el acceso al mercado de EE. UU. como para arriesgarse a una ruptura definitiva. “Lucharon mucho por el acuerdo, así que dudo que den marcha atrás, pero ya veremos qué pasa”, sentenció.
Davos y la Junta de la Paz: Una agenda global bajo sospecha
El presidente partió esta noche rumbo al Foro Económico Mundial en Davos, donde Groenlandia será el tema central de sus reuniones privadas. Esta ofensiva diplomática coincide con otro hito de su administración: la firma este jueves de la carta fundacional de la Junta de la Paz. Aunque originalmente concebida para supervisar su plan en Gaza, Trump pretende que este órgano tenga injerencia en otros conflictos internacionales, lo que muchos analistas ven como un intento de legitimar sus ambiciones territoriales y estratégicas bajo un marco institucional propio.
Con la mirada del mundo puesta en Suiza, Trump parece decidido a convertir la adquisición de la mayor isla del mundo en el trofeo principal de su segundo mandato, sin importar el costo de las alianzas tradicionales de Occidente.


