El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó su retórica contra el gobierno de Irán, reiterando que el plazo para desbloquear el estrecho de Ormuz vence este 6 de abril a las 20:00 horas.
A través de sus canales oficiales, el mandatario estadounidense advirtió que, de no concretarse la reapertura de la vía marítima, iniciará una ofensiva militar dirigida contra las centrales eléctricas y puentes de la república islámica. El cierre de este paso estratégico, por donde transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo, ha sido uno de los puntos de mayor tensión desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero. Trump calificó la situación como una cuenta regresiva de 48 horas para «desatar el infierno» sobre territorio iraní si no se alcanza un acuerdo diplomático o el cese del bloqueo antes del límite establecido.
El posible ataque a la infraestructura energética de Irán ha generado preocupación en los mercados globales ante el riesgo de un incremento mayor en los precios de los combustibles y una ruptura crítica en las cadenas de suministro internacionales, que ya se encuentran bajo presión. Pese a las advertencias de ofensivas «con dureza» proyectadas para las próximas semanas, la Casa Blanca no ha presentado un plan detallado para el fin de las hostilidades ni una estrategia específica para garantizar la navegación segura en el Golfo Pérsico. El republicano enfatizó que el próximo martes podría marcar el inicio de una fase de ataques sin precedentes contra objetivos civiles y estratégicos en respuesta a la negativa de Teherán de negociar.
En el ámbito internacional, la comunidad observa con cautela este ultimátum que sitúa la estabilidad regional en un punto de ruptura. Mientras el Pentágono mantiene el despliegue operativo en la zona de conflicto, el gobierno de Estados Unidos insiste en que la resolución depende enteramente de la disposición de Irán para liberar el flujo comercial en Ormuz. El cumplimiento del plazo este domingo marcará el rumbo de la intervención militar estadounidense en el corto plazo, en un contexto donde las negociaciones mediadas por terceros países se mantienen estancadas.


