A dos semanas del inicio de la operación «Furia Épica», el mandatario estadounidense afirmó que la República Islámica busca un pacto, aunque descartó aceptar los términos actuales de Teherán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró a través de su red social Truth Social que Irán se encuentra «totalmente derrotado» y con una disposición inmediata para negociar un acuerdo. Estas declaraciones ocurren tras cumplirse catorce días de intensas operaciones militares en Oriente Medio y apenas unas horas después de que fuerzas estadounidenses ejecutaran un bombardeo contra la isla de Jarg. Según el mandatario, dicho ataque fue uno de los más potentes en la historia de la región, logrando la neutralización de objetivos estratégicos en el sitio que almacena el 90% del crudo de exportación iraní.
La respuesta de Teherán no se hizo esperar, amenazando con la destrucción total de la infraestructura petrolera y energética vinculada a los intereses de Estados Unidos en la zona. El general Alireza Tangsiri, comandante de la Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria, informó sobre ataques en oleadas contra bases aéreas estadounidenses situadas en Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Qatar. Por su parte, el nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, ratificó que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras persistan las incursiones aéreas, utilizando el control del flujo petrolero como medida de presión internacional.

A pesar de la escalada de agresiones mutuas, Trump ha modificado sus proyecciones sobre la duración del conflicto. Si bien al inicio de la ofensiva el pasado 28 de febrero estimó que las acciones durarían hasta cinco semanas, recientemente ha señalado que la incursión militar está próxima a concluir. No obstante, el mercado energético global mantiene la incertidumbre ante la paralización del Estrecho de Ormuz y las represalias contra activos económicos en la región, factores que han convertido al petróleo en el eje central de la disputa política y bélica.


