Miami, Florida. Durante la cumbre «Escudo de las Américas», el presidente Donald Trump reafirmó su postura de línea dura contra México, calificando al país como el «epicentro de la violencia de los cárteles» y acusando a estas organizaciones criminales de «dirigir México». A pesar de la retórica agresiva, el mandatario mantuvo un tono ambiguo hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, refiriéndose a ella como una «muy buena persona» con una «voz hermosa», aunque confesó haberle insistido en repetidas ocasiones para que permitiera la intervención militar estadounidense.
El evento, que reunió a líderes de derecha de casi 20 países latinoamericanos, sirvió para lanzar una nueva «coalición militar» orientada a combatir a los grupos de narcotráfico bajo la etiqueta de «narcoterroristas». Sheinbaum no fue invitada a esta cumbre, lo que subraya la creciente tensión diplomática derivada de las reiteradas amenazas de Trump sobre bombardear territorio mexicano o desplegar tropas estadounidenses para combatir al crimen organizado.
Redefiniendo el tablero geopolítico regional
Más allá de las críticas a México, la cumbre en Miami fue el escenario para importantes giros en la política exterior de la administración Trump hacia el Caribe y Sudamérica:
- Venezuela: Trump confirmó el reconocimiento oficial del Gobierno de Delcy Rodríguez. Tras la intervención militar que culminó con la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Washington ha iniciado el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares, incluyendo licencias del Departamento del Tesoro para que empresas estadounidenses operen en el sector del oro venezolano.
- Cuba: El mandatario aseguró que el régimen de la isla atraviesa sus «últimos momentos de vida» y reveló que su administración, encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, se encuentra en negociaciones activas con La Habana, sugiriendo que un acuerdo histórico podría estar cerca.
- El factor irán: A pesar de los temas regionales, Trump enfatizó que su «enfoque ahora mismo» es la guerra contra Irán, la cual absorbe la mayor parte de la atención de su agenda de seguridad nacional.
La presión sobre la soberanía mexicana
La insistencia de Trump en la intervención militar en México surge en un contexto donde el gobierno estadounidense presume la caída del líder del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», en febrero pasado, gracias a la inteligencia compartida. Sin embargo, para la administración republicana, esto no es suficiente.
«Tenemos que erradicarlos», declaró Trump al relatar sus conversaciones con Sheinbaum, insistiendo en que el Gobierno de Estados Unidos «hará lo que sea necesario» para proteger su seguridad, independientemente de la postura del gobierno mexicano.
La iniciativa «Escudo de las Américas» promete una cooperación militar sin precedentes en la región. Mientras tanto, la exclusión de México, Brasil y Colombia de esta cumbre marca una clara división ideológica que Trump está consolidando en su segundo mandato, priorizando alianzas con gobiernos alineados con su visión de seguridad nacional.


