Miami, Florida. En un movimiento que redefine la geopolítica del hemisferio, el presidente Donald Trump encabezará este sábado 7 de marzo de 2026 la cumbre «Escudo de las Américas». El evento, que se celebrará en su lujoso resort Trump National Doral Miami, servirá para formalizar una nueva alianza de seguridad y gobernanza con 12 líderes latinoamericanos alineados ideológicamente con la Casa Blanca, dejando fuera a las principales economías progresistas de la región: México, Brasil y Colombia.
La cita ocurre en un contexto volcánico: apenas dos meses después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales de EE. UU. en Caracas (ocurrida el 3 de enero de 2026) y en plena escalada bélica de Washington contra Irán. Bajo la llamada «Doctrina Donroe» —una actualización de la Doctrina Monroe impulsada por el secretario de Estado, Marco Rubio—, Trump busca consolidar a Latinoamérica como una esfera de influencia exclusiva, libre de la presencia china y rusa.
Los pilares del «Escudo» y la nueva diplomacia
La cumbre no solo presentará la iniciativa de seguridad coordinada por la enviada especial Kristi Noem, sino que también servirá para firmar la «Carta de Doral». Entre los asistentes confirmados destacan:
- Javier Milei (Argentina): Socio clave en la reforma financiera regional.
- Nayib Bukele (El Salvador): Referente en las nuevas estrategias de seguridad interna.
- José Antonio Kast (Chile): El presidente electo que asume el cargo el próximo miércoles.
- Daniel Noboa (Ecuador): Quien recientemente expulsó a la misión diplomática cubana.
Exclusiones y tensiones: El eje de la discordia
La decisión de no invitar a Claudia Sheinbaum (México), Lula da Silva (Brasil) y Gustavo Petro (Colombia) ha sido interpretada por analistas como el fin definitivo de la diplomacia continental tradicional a través de la OEA. Mientras que la Casa Blanca justifica la exclusión por «falta de alineación en valores de libertad», críticos advierten que ignorar a estos países —esenciales en la lucha contra el crimen organizado y el control migratorio— podría debilitar la efectividad real del «Escudo».
La atención también estará puesta en el futuro de Cuba. Tras la captura de Maduro y el bloqueo energético total impuesto por Washington, Trump ha sugerido la posibilidad de una «toma amistosa» de la isla, un tema que se discutirá a puerta cerrada con los líderes asistentes mientras el mundo observa la respuesta de las potencias excluidas.


