Pirotecnia y fallas estructurales: las claves de la tragedia en el bar de Suiza

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El incendio en Crans-Montana deja 40 muertos y 115 heridos; una escalera estrecha impidió la evacuación de las víctimas atrapadas en el subsuelo

CRANS-MONTANA, SUIZA. — El inicio del 2026 se tornó trágico en la exclusiva estación de esquí de Crans-Montana, donde un incendio en el bar “Le Constellation” cobró la vida de al menos 40 personas. Las primeras investigaciones y testimonios apuntan a que una combinación de pirotecnia en interiores y un diseño arquitectónico deficiente transformaron el festejo de Nochevieja en una trampa mortal.

Además de las víctimas fatales, las autoridades sanitarias reportan 115 heridos, la mayoría de gravedad, con pacientes que presentan quemaduras en hasta el 60% de su cuerpo.

Causa del siniestro: luces de bengala

Siguiendo una costumbre festiva de la zona, el personal del establecimiento utilizaba botellas de champán adornadas con bengalas.

  • El accidente: Según testigos, una camarera —cargada en hombros por un colega para destacar el brindis— sostenía una de estas botellas cuyas chispas alcanzaron el techo.
  • Propagación relámpago: El material del techo se encendió rápidamente, envolviendo el local en llamas en pocos minutos.
  • Temperaturas extremas: Debido a la configuración cerrada del lugar, el calor alcanzó niveles insoportables de entre 500 y 700 grados centígrados.

El «efecto embudo» en la salida

La magnitud del drama se atribuye principalmente a la única vía de escape del subsuelo donde se realizaba la fiesta:

  1. Diseño deficiente: La escalera tenía forma de «reloj de arena», siendo ancha en los extremos pero sumamente angosta en la parte media.
  2. Obstrucción: Testigos sobrevivientes describieron que el pasaje era tan estrecho que «podían pasar dos niños, pero no dos adultos al mismo tiempo», lo que provocó un amontonamiento fatal mientras el humo y el fuego avanzaban.
  3. Sobrecupo: Aunque no hay una cifra oficial de asistentes, se sabe que el local estaba a su máxima capacidad debido a las largas filas registradas afuera momentos antes del siniestro (01:30 hora local).

Testimonios de angustia y supervivencia

La comunidad local se encuentra conmocionada. Alain, un joven empleado municipal, acudió al sitio para rendir homenaje a dos amigos fallecidos, una camarera y un guardia de seguridad. Por otro lado, jóvenes como Emma, de 18 años, narraron cómo la larga fila para entrar al bar las desanimó, una decisión que, en sus propias palabras, «les salvó la vida».

Vecinos y asistentes de fiestas cercanas intentaron auxiliar a los sobrevivientes que lograban salir del edificio, cubriéndolos con mantas y proporcionándoles agua mientras los servicios de emergencia trabajaban en la escena.

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