En un momento crítico para la infraestructura energética de la isla, el buque petrolero Nicos I.V. atracó este lunes en la bahía de Matanzas, desafiando el bloqueo petrolero que Estados Unidos ha intensificado sobre Cuba desde principios de año. El navío, con capacidad para transportar más de 300,000 barriles, llegó a la zona estratégica de supertanqueros, marcando lo que podría ser el primer arribo de combustible extranjero en más de un mes, tras la última descarga proveniente de México el pasado 9 de enero.
El Nicos I.V., que navega bajo la bandera de San Vicente y las Granadinas, cuenta con un historial vinculado al «puente energético» entre Venezuela y Cuba. Aunque no se encuentra formalmente sancionado, las autoridades estadounidenses lo mantienen bajo «vigilancia activa». El hermetismo rodea la operación, ya que las plataformas de seguimiento no registraron su posición en semanas previas, lo que sugiere maniobras de navegación discreta para evitar las represalias de Washington, que recientemente impuso aranceles a países que suministren crudo a la isla.
Un respiro ante el colapso de los servicios públicos
La llegada de este cargamento ocurre mientras el gobierno cubano ejecuta un plan de emergencia extremo para gestionar la escasez. Actualmente, la falta de combustible ha paralizado el transporte público, suspendido las clases presenciales en universidades y reducido la atención sanitaria a servicios mínimos. Cuba produce apenas un tercio de los 110,000 barriles diarios que requiere para su funcionamiento básico, lo que ha derivado en apagones prolongados y el racionamiento severo de gasolinas.
El contexto geopolítico del suministro
El puerto de Matanzas, donde atracó el buque, es el corazón logístico de la isla y aún se encuentra en labores de recuperación tras el catastrófico incendio de 2022. La entrada del Nicos I.V. se da en un contexto de alta tensión diplomática: mientras Estados Unidos intenta cerrar el flujo de petróleo venezolano, naciones como Rusia han manifestado su intención de enviar crudo bajo reserva para evitar sanciones, y México ha mantenido el envío de ayuda humanitaria. El éxito de esta descarga podría aliviar temporalmente el asfixiante déficit energético que amenaza con paralizar por completo los sectores productivos del país caribeño.


