El mandatario colombiano reaccionó al anuncio del gobierno de Daniel Noboa de elevar los gravámenes a las importaciones colombianas hasta en un 100% a partir del 1 de mayo. Esta medida marca una ruptura en la relación comercial de la Comunidad Andina y acelera la intención de Colombia de buscar una integración plena en el Mercosur.
La escalada en la guerra comercial inició el pasado 1 de febrero con un arancel del 30%, justificado por Ecuador como una «tasa de seguridad» ante la presunta inacción de Bogotá en la frontera común contra el crimen organizado. Tras la respuesta de reciprocidad por parte del gobierno de Gustavo Petro, Quito elevó la cifra al 50% en marzo y, finalmente, al 100% este jueves, tras argumentar una falta de implementación de medidas concretas en la zona fronteriza. Petro calificó la decisión como el fin práctico del Pacto Andino para su país, instruyendo a la canciller Rosa Villavicencio a fortalecer los lazos comerciales con Centroamérica, el Caribe y el bloque del sur del continente.
La tensión diplomática se ha visto agravada por factores políticos y de seguridad, incluyendo la reciente declaración de Petro sobre el exvicepresidente Jorge Glas, a quien calificó como «preso político», lo que provocó el llamado a consultas del embajador ecuatoriano. Asimismo, un incidente fronterizo relacionado con una bomba sin explotar en territorio colombiano, presuntamente lanzada durante operativos antinarcóticos de las fuerzas ecuatorianas, ha dificultado el diálogo bilateral. Como consecuencia, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador suspendió las mesas técnicas de negociación previstas para la próxima semana, citando la falta de un ambiente de buena voluntad para alcanzar acuerdos.
Colombia y Ecuador mantienen un intercambio comercial histórico que ronda los 2,800 millones de dólares anuales a lo largo de sus 586 kilómetros de frontera. Sin embargo, el saldo comercial negativo para Ecuador y la crisis de violencia interna que atraviesa la administración de Noboa han transformado la dinámica de socios tradicionales en una confrontación de aranceles y reclamos de soberanía durante este mes de abril de 2026.
El impacto de estas medidas arancelarias comenzará a reflejarse en el costo de los productos de exportación colombianos en el mercado ecuatoriano en las próximas semanas. Analistas regionales advierten que esta fragmentación de la Comunidad Andina podría reconfigurar las rutas comerciales del continente y afectar la estabilidad económica de las poblaciones fronterizas de ambos países.


