Teherán. La televisión estatal iraní confirmó este domingo el fallecimiento del ayatola Alí Jamenei, de 86 años, como consecuencia de la ofensiva aérea masiva ejecutada por Estados Unidos e Israel. El anuncio, realizado por un presentador visiblemente conmovido, marca el fin de un mandato que se extendió por más de tres décadas y sumerge a la República Islámica en una crisis de sucesión sin precedentes bajo fuego enemigo.
La Guardia Revolucionaria confirmó que el líder supremo murió en lo que calificaron como un acto de «martirio» a manos de quienes describieron como los «peores exterminadores de la humanidad».
El fin de la dinastía Jamenei
El ataque no solo alcanzó al guía espiritual de la nación, sino que prácticamente diezmó a su círculo familiar más cercano:
- Bajas familiares: La agencia de noticias Fars informó que en los bombardeos también murieron la hija, el yerno, el nieto y una de las nueras del ayatola.
- Luto nacional: El gobierno de Irán ha decretado 40 días de duelo oficial, mientras las autoridades militares instan a la población a una «defensa nacional entusiasta» frente a la invasión.
- Saldo humano: La Media Luna Roja estima que, hasta el momento, los ataques en Teherán, Tabriz e Isfahán han dejado más de 200 víctimas mortales.
Trump celebra la caída del régimen
Desde Washington, el presidente Donald Trump utilizó sus plataformas para confirmar el deceso antes que los medios oficiales iraníes y lanzó un mensaje directo al pueblo persa:
- Declaración contundente: Trump calificó a Jamenei como «una de las personas más malvadas de la historia» y afirmó que su muerte representa justicia para el mundo.
- Llamado a la insurrección: El mandatario estadounidense instó a los ciudadanos iraníes a «recuperar su país» y poner fin a décadas de teocracia, aprovechando el vacío de poder generado por la operación «Furia Épica».
La desaparición de la figura que ostentaba el poder absoluto desde 1989 deja a Irán en un estado de vulnerabilidad extrema. Mientras la Guardia Revolucionaria intenta reorganizar el mando, las bases militares estadounidenses en la región permanecen en alerta máxima ante la posibilidad de una respuesta desesperada por parte de las facciones leales al régimen caído.
La comunidad internacional observa con cautela si este suceso facilitará una transición política o si, por el contrario, intensificará el conflicto hasta convertirlo en una guerra regional total sin líneas rojas.


