La Fuerza Aérea israelí inició una serie de bombardeos en la región septentrional de territorio iraní, marcando una expansión geográfica del conflicto. El mando militar confirmó el comienzo de las operaciones aéreas este miércoles, aunque mantuvo bajo reserva los puntos específicos del ataque.
Esta nueva fase de la guerra, iniciada el pasado 28 de febrero por la coalición entre Israel y Estados Unidos, representa una escalada en la respuesta contra la República Islámica. Hasta el momento, las incursiones se habían concentrado en objetivos estratégicos del sur, pero el desplazamiento de la actividad bélica hacia el norte sugiere un cambio en la estrategia de neutralización de capacidades adversarias.
La ofensiva aérea ocurre tras los ataques registrados este miércoles contra infraestructuras energéticas en Emiratos Árabes Unidos y Catar. Dichos incidentes provocaron incendios de gran magnitud en la refinería de gas natural licuado de Ras Laffan, así como en depósitos de combustible en Riad y Baréin, lo que ha desestabilizado el mercado de hidrocarburos en la región del Golfo.
De manera simultánea, fuerzas conjuntas impactaron refinerías de gas en la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, ubicada en la costa sur iraní. Estas acciones buscan mermar los recursos económicos y logísticos del país asiático, afectando directamente sus principales puntos de exportación y procesamiento de energéticos esenciales para el sostenimiento de sus operaciones.
Finalmente, el Ejército israelí señaló que los detalles técnicos y los resultados de los bombardeos en el norte serán difundidos una vez concluidas las evaluaciones de daños. La comunidad internacional observa con preocupación esta expansión del frente de batalla, mientras la seguridad en las zonas petroleras del Medio Oriente permanece bajo vigilancia máxima por el riesgo de nuevas represalias.


