Teherán, Irán. Centenares de personas despidieron este martes a las víctimas del ataque contra una escuela primaria para niñas en la ciudad de Minab, ocurrido durante el inicio de la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos. La Media Luna Roja elevó a 787 la cifra total de fallecidos en territorio persa desde el comienzo de las hostilidades el pasado 28 de febrero, destacando que entre las víctimas mortales se encuentra el líder supremo, Alí Jameneí, quien murió en Teherán tras decidir permanecer en su oficina durante los bombardeos.
La ONU, a través del Alto Comisionado Volker Türk, calificó el ataque en Minab como un posible «crimen de guerra» y exigió una investigación exhaustiva ante la muerte de al menos 165 menores, maestros y padres de familia. Mientras tanto, la Fuerza Aérea de Israel ha superado ya las 1,000 incursiones aéreas, destruyendo complejos gubernamentales y bases militares en el corazón de la capital iraní.

La guerra ha comenzado a desestabilizar la infraestructura tecnológica y diplomática de la región. Amazon Web Services reportó daños significativos en tres centros de datos en Emiratos Árabes Unidos y Baréin tras ser alcanzados por drones iraníes, lo que ha provocado interrupciones masivas en servicios digitales. En respuesta a la escalada, Estados Unidos anunció el cierre indefinido de su embajada en Kuwait y la salida de personal no esencial en varios países del Golfo, ante el riesgo inminente de represalias.
En el ámbito económico, la incertidumbre geopolítica ha disparado los precios de la energía. El gas natural registró una revalorización del 45%, superando los 63 dólares por megavatio hora, niveles no vistos en el último año. Paralelamente, en el Líbano, el Ejército israelí ha ordenado la evacuación de 83 localidades fronterizas, mientras las tropas de Beirut se retiran de sus posiciones ante el avance de las fuerzas de defensa israelíes que buscan consolidar el control sobre el sur del país.


