El presidente de Colombia afirmó que el listado de sancionados del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha dejado de ser una herramienta contra el narcotráfico para convertirse en un mecanismo de control político internacional.
Gustavo Petro señaló a través de sus plataformas digitales que la denominada «Lista Clinton» se utiliza actualmente para perseguir y domesticar a las oposiciones políticas en el mundo, calificándola como un sistema aberrante. El mandatario colombiano, quien fue incluido en dicho registro en octubre de 2025 tras ser señalado por la administración de Donald Trump, sostuvo que la extrema derecha utiliza estos mecanismos para eliminar la diversidad política global. Según el Ejecutivo de Colombia, el narcotráfico logra evadir estas sanciones, lo que restaría utilidad técnica al listado en la lucha contra el crimen organizado, mientras se afecta la soberanía de las naciones que mantienen posturas divergentes a las de Washington.
La relación bilateral entre Bogotá y Washington ha experimentado periodos de alta tensión desde enero de 2025, derivados de desacuerdos profundos en temas de migración y estrategias antidrogas. Las diferencias se agudizaron cuando el gobierno colombiano rechazó vuelos de deportación por considerar que las condiciones de traslado eran inhumanas, lo que provocó amenazas de aranceles y la descertificación de Colombia como país colaborador en el combate al narcotráfico. A pesar de estos roces y de la imposición de sanciones a funcionarios de alto nivel, ambos gobiernos han mantenido canales de comunicación abiertos, incluyendo reuniones de trabajo en febrero pasado para intentar estabilizar la agenda diplomática común.
El pronunciamiento del presidente coincide con movimientos recientes en la oficina de sanciones estadounidense, como la exclusión de figuras políticas de otros países de la región en el marco de nuevos procesos de deshielo diplomático. Petro enfatizó la necesidad de una gobernanza global democrática que respete la pluralidad y no utilice herramientas económicas como armas de presión ideológica. Por su parte, la administración estadounidense ha mantenido su postura sobre el uso de la lista de la OFAC como un instrumento de seguridad nacional, mientras los analistas internacionales observan con atención el impacto de estas declaraciones en el futuro de la cooperación bilateral en el hemisferio.


