La administración de Donald Trump envió a Teherán una propuesta formal de 15 puntos que busca establecer una tregua inmediata de un mes, en un intento por detener la escalada bélica que ha sacudido los mercados energéticos globales.
El plan, promovido por los asesores presidenciales, surge tras un gesto de apertura de Irán al permitir el tránsito de «buques no hostiles» por el estratégico Estrecho de Ormuz. Entre los ejes centrales de la propuesta estadounidense destacan la suspensión del programa nuclear iraní y el cese del apoyo a grupos regionales, a cambio de un alivio significativo en las sanciones internacionales. Además, Washington ofrece asistencia técnica para el desarrollo de energía nuclear con fines civiles en el sur de Irán y la eliminación del mecanismo «snapback» de la ONU, que permite reinstaurar sanciones de forma automática.
Este giro diplomático ocurre en un contexto de presión económica para la Casa Blanca, tras una caída del 6% en los precios del petróleo en EE. UU. y la persistente inestabilidad tras el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero. Aunque Trump no ha oficializado el documento, sus declaraciones recientes sugieren una transición de las amenazas de «ataques masivos» hacia una mesa de negociación que tiene un plazo de 30 días para concretarse. La propuesta también incluye garantías para la reapertura total de las rutas de hidrocarburos, vitales para la estabilidad financiera internacional.
El éxito de este plan de 15 puntos dependerá de la respuesta de Teherán ante la oferta de desarrollo civil y la desescalada de la presencia militar estadounidense e israelí en la zona. Por ahora, ambas naciones mantienen canales abiertos a través de mediadores, mientras el mundo observa si este mes de tregua podrá transformarse en un acuerdo de paz duradero.


