Joe Kent presentó su dimisión inmediata como director del Centro Nacional de Antiterrorismo tras manifestar su rechazo a la ofensiva militar contra Teherán.
El exfuncionario argumentó que el conflicto bélico actual no responde a una amenaza real y atribuyó el inicio de las hostilidades a presiones externas.
En una carta dirigida al gobierno estadounidense, Kent señaló que la guerra iniciada el pasado 28 de febrero agota la prosperidad y los recursos de la nación sin un beneficio claro. El veterano de combate enfatizó que las operaciones militares en Oriente Próximo representan una trampa que cobra vidas innecesarias, alejándose de las políticas de evitar guerras interminables que se habían promovido en años anteriores.
La misiva denuncia la existencia de una campaña de desinformación diseñada para generar un clima favorable al enfrentamiento armado mediante datos falsos sobre la peligrosidad del país asiático. Según el exdirector, se utilizaron tácticas de manipulación similares a las que involucraron a Estados Unidos en el conflicto de Irak, engañando a los tomadores de decisiones sobre la posibilidad de obtener una victoria rápida.
El ahora exintegrante del gabinete instó a la administración actual a cambiar el rumbo de la política exterior para evitar que el país se deslice hacia el caos y el declive económico. Como esposo de una militar caída en combate, recalcó que no puede apoyar el envío de una nueva generación de soldados a luchar en una guerra fabricada que no justifica el costo humano ni financiero para el pueblo.
Finalmente, el documento recalca que todavía existe la oportunidad de revertir las acciones militares y trazar un nuevo camino diplomático para la nación. Con esta renuncia, se evidencia una fractura interna en los organismos de inteligencia respecto a la conducción de la estrategia bélica, mientras las operaciones en la región continúan activas bajo una vigilancia internacional constante.


