Bogotá, Colombia. Las urnas abrieron este domingo 8 de marzo de 2026 para una jornada que el politólogo Daniel Zovatto califica como el «ensayo general» de la política colombiana. Aunque los dos punteros en las encuestas no aparecen en las boletas, el país define hoy el nuevo mapa del Congreso y los liderazgos de tres grandes coaliciones —izquierda, centro y derecha— mediante consultas populares.
Con 125,259 mesas instaladas en todo el territorio, la votación determinará quién posee el «músculo político» real frente al capital simbólico de las redes sociales. Lo que está en juego no es solo el nombre de los candidatos, sino la arquitectura del poder legislativo (103 senadores y 183 representantes) que, según la experiencia del actual gobierno de Gustavo Petro, será la llave de la gobernabilidad para quien gane el próximo 31 de mayo.
Los grandes ausentes y el pulso interno
La paradoja de esta elección es que los dos favoritos de los extremos observan desde la barrera debido a distintas circunstancias legales y estratégicas:
- La Izquierda sin Cepeda: Iván Cepeda, heredero del petrismo y líder en encuestas, fue inhabilitado por el Consejo Nacional Electoral. Esto ha dejado el camino abierto a Daniel Quintero, quien busca consolidarse como el rostro del progresismo frente a un Roy Barreras que ha perdido impulso en los últimos sondeos.
- La Derecha bajo la sombra de Uribe: Abelardo de la Espriella, el segundo con mayor intención de voto y representante de la línea más radical, decidió no competir en la primaria conservadora. Esto posiciona a Paloma Valencia, respaldada por Álvaro Uribe, como la figura institucional que busca capturar el voto de orden.
- El Centro fragmentado: En medio de la polarización, Claudia López aparece como la favorita para liderar la coalición centrista, superando a un Sergio Fajardo que mantiene una base fiel pero limitada.
Un Congreso en disputa y riesgos institucionales
El exvicepresidente Humberto de la Calle advierte que estas elecciones definen el «rumbo existencial» de la nación. El panorama legislativo apunta a un empate técnico entre los bloques extremistas, con aproximadamente 20 senadores para cada bando, dejando a los 60 restantes como la fuerza que inclinará la balanza según las alianzas del momento.
No obstante, la jornada no está libre de tensiones. De la Calle destaca la «insólita campaña» de desprestigio emprendida desde la Presidencia contra la Registraduría Nacional, un hecho sin precedentes que busca minar la solvencia de la institución electoral. A esto se suma la presión de grupos armados en zonas rurales, donde la intimidación podría influir en el sufragio de comunidades aisladas.
Radiografía del poder territorial
A pesar de los riesgos, la tradición colombiana apunta a que el día electoral transcurra como uno de los más pacíficos del año. El resultado final ofrecerá una visión clara de la capacidad de movilización de las «maquinarias» regionales. En un sistema donde el Consejo Nacional Electoral es duramente cuestionado por su falta de independencia, el voto de opinión urbana se perfila como el único antídoto contra el clientelismo y la corrupción que aún permea en varias candidaturas.


