Condado de Ventura, California. La «Princesa del Pop», Britney Spears, fue detenida la noche del miércoles tras ser interceptada por la Patrulla de Carreteras de California. Según informes policiales obtenidos por TMZ y confirmados por Variety, la cantante de 44 años fue esposada bajo la sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol (DUI). Spears fue trasladada a una comisaría local y liberada en las primeras horas de este jueves 5 de marzo.
Tras recuperar su libertad, la intérprete de «Toxic» desactivó su cuenta de Instagram, plataforma donde recientemente había compartido mensajes inquietantes asegurando tener «suerte de estar viva» y expresando temor hacia su familia. La cantante tiene programada una cita ante la corte para el próximo 4 de mayo, donde se determinará su situación legal por este incidente.
Un año de contrastes financieros y personales
Este suceso ocurre apenas un mes después de que Spears cerrara un acuerdo histórico con la editorial Primary Wave, vendiendo los derechos de su catálogo musical por una cifra que, según analistas, podría rondar los 200 millones de dólares. A pesar de este éxito financiero y de haber terminado con la tutela de su padre en 2021, la vida de la artista sigue marcada por la inestabilidad:
- Ausencia de los escenarios: Su último álbum, Glory, data de 2016 y no ha ofrecido conciertos desde 2018.
- Conflicto familiar: En sus memorias The Woman in Me (2023), relató los abusos sufridos durante años, un tema que sigue generando fricciones públicas con su entorno cercano.
- Comportamiento en redes: Sus videos bailando de forma desinhibida han mantenido a la cantante bajo el escrutinio constante de los medios y sus seguidores.
Este arresto representa el problema legal más significativo para Britney desde que recuperó su autonomía legal, reavivando las preocupaciones internaci


