Bajo el liderazgo de Jared Isaacman, la agencia espacial estadounidense reestructura el programa Artemis para garantizar alunizajes tripulados cada seis meses y la construcción de hábitats sostenibles antes de 2030.
El administrador de la NASA anunció este martes en Washington una estrategia de despliegue lunar por fases que representa el esfuerzo más ambicioso desde las misiones Apollo. Con una inversión proyectada de 20 mil millones de dólares, el plan busca no solo poner nuevamente a un ser humano en la superficie lunar para el año 2028, sino consolidar una presencia permanente. Para lograrlo, la agencia trabajará en estrecha colaboración con socios comerciales como SpaceX y Blue Origin, priorizando la infraestructura de superficie sobre proyectos orbitales.
Una de las decisiones más significativas de esta nueva hoja de ruta es la pausa en el desarrollo de la estación Gateway. Según Isaacman, esta medida es necesaria para concentrar todos los recursos en los sistemas de transporte y los hábitats que permitirán a los astronautas vivir y trabajar en el satélite. Carlos García Galán, responsable del programa Moon Base, detalló que el proyecto final contempla tres hábitats capaces de extraer y utilizar recursos propios de la Luna, asegurando que las misiones no dependan exclusivamente de los suministros enviados desde la Tierra.
El camino hacia 2028 comenzará formalmente este mes de abril con el lanzamiento de Artemis II. Esta misión enviará a cuatro astronautas en una trayectoria de sobrevuelo lunar, marcando el regreso de tripulación humana a las proximidades del satélite después de más de medio siglo. Tras el éxito de esta fase, la NASA incrementará la frecuencia de sus lanzamientos para cumplir con el objetivo de realizar descensos tripulados de forma semestral, sentando las bases de una nueva era de exploración espacial profunda.


