Las grabaciones del centro de control de tráfico aéreo registraron las últimas comunicaciones de la tripulación de un avión corporativo siniestrado en el sur del estado de Florida. El accidente aéreo ocurrió en las inmediaciones de una zona residencial de la localidad de Greenacres, dejando un saldo de nueve personas fallecidas e incendios en la infraestructura eléctrica y urbana del sector.
Los registros de radio muestran que la aeronave reportó inicialmente la presencia de turbulencia moderada y acumulación de hielo sobre la estructura del fuselaje mientras cubría la ruta entre la ciudad de Austin y las islas Bahamas. Las alertas al control de navegación aumentaron de severidad al manifestarse una pérdida incontrolada de altitud a alta velocidad que imposibilitó las maniobras de recuperación por parte de los pilotos.
La información de telemetría de vuelo confirmó una caída drástica de miles de metros por minuto antes de la interrupción total de las señales de radar sobre el área metropolitana de Palm Beach. Los diálogos finales con la torre de control reflejaron la imposibilidad técnica de estabilizar el descenso de la aeronave previo al impacto directo contra el terreno y el posterior estallido del combustible.
La Administración Federal de Aviación y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos asumieron de forma conjunta las labores de peritaje en el sitio del suceso. Las autoridades aeronáuticas analizan las variables meteorológicas y la posible falla estructural o mecánica para integrar los dictámenes técnicos que determinen las causas precisas de la contingencia.



