La reclusa sentenciada a pena capital en Estados Unidos rompió el silencio mediante un comunicado difundido por su equipo de defensa legal.
Las declaraciones detallan las complicaciones médicas y el impacto psicológico experimentados tras el procedimiento aplicado en el estado de Tennessee.
La interna señaló que experimenta malestares continuos en distintas extremidades y dificultades persistentes en el habla a raíz de las aplicaciones farmacológicas realizadas a finales de septiembre. Tras los hechos, la mujer permaneció hospitalizada e inconsciente durante varios días, periodo en el cual desarrolló un cuadro de neumonía y un trombo vascular en el brazo.
En el texto emitido, la condenada por un homicidio cometido en la década de los noventa reflexionó sobre el impacto emocional de haber afrontado el proceso de ejecución. Las autoridades penitenciarias indicaron en su momento que el caso representaba un hecho inédito dentro del sistema de procuración de justicia de la entidad federativa norteamericana.
La reclusa mencionó que se encuentra en un proceso de recuperación paulatina mientras intenta encontrar significado a su supervivencia en el contexto de su reclusión. Asimismo, expresó un mensaje dirigido a los familiares de la víctima original, reconociendo el sufrimiento derivado de los acontecimientos históricos vinculados a su sentencia.


