La administración estadounidense respaldó un plan de acción enfocado en la reestructuración de los poderes judicial y electoral venezolanos.
El proyecto contempla el establecimiento de un periodo de transición que culmine con la convocatoria a elecciones generales.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos detalló la hoja de ruta orientada a renovar la composición del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral en los próximos meses. De acuerdo con el planteamiento oficial, la consolidación de ambas instituciones abrirá el marco legal para que la actual jefatura del Ejecutivo declare la falta absoluta en la presidencia de la república.
La normativa jurídica vigente en el país sudamericano establece que, tras la formalización de la vacancia, se abrirá un plazo de seis meses para la organización del proceso electoral. Representantes de la oposición parlamentaria han coincidido en la urgencia de renovar las instancias judiciales antes de concluir el año para brindar garantías institucionales a las fases posteriores del acuerdo.
Por su parte, el gobierno estadounidense indicó que empleará sus mecanismos de mediación para que las partes involucradas cumplan los compromisos de la transición política. La estrategia busca asegurar que los eventuales comicios cuenten con el reconocimiento formal de todos los actores tras los recientes acontecimientos políticos en la región.


