Más de 158 millones de ciudadanos eligen a su próximo mandatario en un escenario de alta polarización politica.
La contienda electoral se perfila estrecha entre la continuidad de la administración actual y la opción opositora.
Los ciudadanos brasileños acuden a las urnas para definir la presidencia del país en una jornada electoral de amplia relevancia geopolítica para América Latina. La contienda enfrenta principalmente al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca un nuevo mandato presidencial, y al senador Flávio Bolsonaro, en una votación donde se define el equilibrio político de la nación y su posicionamiento internacional en el continente.
El desarrollo de la campaña electoral estuvo marcado por acusaciones recíprocas, tensiones políticas y el impacto de investigaciones sobre presuntos fraudes financieros en el sector bancario. Mientras la candidatura del presidente en funciones enfoca su mensaje en el soberanismo y el combate a la abstención, la propuesta opositora promueve una agenda centrada en alianzas internacionales en materia de seguridad y la consolidación del voto útil entre las fuerzas de derecha.
Ante la fragmentación de la intención de voto y los índices de rechazo registrados en los sondeos previos, las distintas plataformas políticas han concentrado sus llamados finales en la captación de votantes indecisos y sectores abstencionistas.


