La trayectoria deportiva del empresario y político se mantuvo marcada por señalamientos sobre la legitimidad de sus combates.
A pesar de acumular un historial victorioso, analistas e historiadores criticaron la baja competitividad de sus rivales.
La incursión del empresario y político mexicano Jorge Kahwagi Macari en el boxeo profesional representó uno de los episodios más debatidos en el ámbito deportivo nacional. Entre los años 2001 y 2015, el exservidor público acumuló un registro oficial de 12 victorias sin derrotas, obtenidas en su totalidad por la vía del nocaut, lo que le permitió ostentar cetros regionales en la división de peso crucero avalados por agrupaciones internacionales.
No obstante, la carrera del púgil fue objeto de constantes cuestionamientos por parte de especialistas y aficionados de la disciplina. Las críticas se centraron en el nivel de exigencia de sus adversarios y en la aparente falta de rigor competitivo durante las funciones, factores que sembraron dudas sobre la autenticidad y el valor deportivo de las marcas alcanzadas en el cuadrilátero.
La polémica sobre su desempeño alcanzó repercusión internacional a mediados de 2015, tras la celebración de su último combate profesional en el extranjero. El desarrollo de esa última función generó amplias dudas por la escasa intensidad de las acciones, consolidando la percepción pública que acompañó a su figura deportiva de forma paralela a sus actividades en la política y los medios de comunicación.


