CIUDAD DE MÉXICO.- La saga de terror regresa a la pantalla grande con el estreno esta semana de “Resident Evil: Welcome to Raccoon City”. La cinta, dirigida por Johannes Roberts, funciona como un reinicio de la franquicia y explora los orígenes del brote viral que desató el apocalipsis, con una trama que presenta inquietantes similitudes con la crisis global actual.
De vuelta al origen del horror
La historia nos transporta a 1998, a una agonizante ciudad del medio oeste estadounidense que alguna vez fue el próspero hogar del gigante farmacéutico Umbrella Corporation. Tras la partida de la compañía, la ciudad quedó convertida en un páramo, sin saber que un mal terrible se gestaba bajo su superficie. La película narra cómo ese mal es liberado, cambiando para siempre a sus habitantes.
Un pequeño grupo de sobrevivientes deberá unir fuerzas para destapar la verdad oculta detrás de Umbrella y luchar por sobrevivir a la noche. El director Johannes Roberts prometió en una entrevista con SFX Magazine que la película es “súper, súper aterradora”, buscando regresar a las raíces de horror de los videojuegos originales de Capcom.
Un polémico espejo de la realidad
Lo que más ha llamado la atención son los paralelismos de la trama con la pandemia. Roberts confesó lo “espeluznante” que resulta la relevancia actual de los temas del filme. “Estábamos haciendo la película y esta pandemia estaba ocurriendo, y es el tema de la película: una ciudad que está siendo dividida”, comentó el cineasta. La cinta aborda la desinformación y la codicia corporativa, centrándose en una “compañía farmacéutica que parece no estar diciendo la verdad”.
Un elenco para enfrentar la catástrofe
El reparto encargado de enfrentar la pesadilla en Raccoon City incluye a Kaya Scodelario como Claire Redfield y a Robbie Amell como su hermano Chris Redfield. A ellos se suman Hannah John-Kamen en el papel de Jill Valentine, Tom Hopper como el ambiguo Albert Wesker y Avan Jogia interpretando al policía novato Leon S. Kennedy. El actor Donal Logue dará vida al Jefe Brian Irons.
Para lograr la atmósfera de tensión, Roberts se inspiró en el trabajo del cineasta John Carpenter, citando clásicos como “Assault on Precinct 13” y “The Fog”. El objetivo es claro: recuperar el tono y el ambiente que, según el director, se había perdido en la saga cinematográfica anterior, ofreciendo una experiencia de terror puro que resuena con los miedos de nuestro tiempo.


