Perú: La normalización de la crisis y el laberinto electoral de 2026

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La política peruana ha alcanzado un estado de inestabilidad estructural que desafía cualquier lógica constitucional convencional. En un periodo de apenas diez años, el país debería haber transitado por tres mandatos presidenciales; sin embargo, con la reciente destitución de José Jerí este martes 17 de febrero, la nación se prepara para recibir a su octavo gobernante en una década. Esta rotación frenética de mandatarios se ha convertido en una constante que la ciudadanía, lejos de la agitación, parece haber integrado a su vida cotidiana con una desconcertante normalidad.

El Congreso se encuentra ahora en el proceso de elegir a un nuevo presidente de la Mesa Directiva, quien, por mandato legal, asumirá las riendas del Ejecutivo de forma inmediata. Entre los perfiles que se perfilan para este relevo transitorio destaca la figura de María del Carmen Alva (Acción Popular), una política experimentada que ya dirigió el Legislativo durante el convulso inicio del gobierno de Pedro Castillo. Quien resulte electo mañana tendrá la tarea de conducir al país hasta el 28 de julio, fecha en la que un noveno presidente —el ganador de las urnas— deberá asumir el cargo.

Economía de cuerdas paralelas: El «blindaje» de Julio Velarde

A pesar del naufragio institucional, Perú presenta una paradoja económica que los especialistas denominan «teoría de las cuerdas paralelas». Mientras el sistema político se desmorona, la macroeconomía se mantiene a flote gracias a dos pilares: los altos precios internacionales de los minerales de exportación y, fundamentalmente, la gestión técnica y autónoma del Banco Central de Reserva (BCRP). Bajo el liderazgo de Julio Velarde, la institución ha garantizado la estabilidad de la moneda y el control de la inflación, permitiendo que el país funcione económicamente a pesar de no tener un timón político estable.

Un escenario electoral atomizado

A solo ocho semanas de la primera vuelta electoral (12 de abril), el panorama es de una dispersión extrema. Con un récord histórico de 36 candidatos inscritos, las encuestas reflejan un electorado apático y fragmentado:

  • Rafael López Aliaga (Renovación Popular): Lidera con un modesto 12% a 15%, basando su fuerza en sectores urbanos que demandan orden.
  • Keiko Fujimori (Fuerza Popular): Se mantiene en un segundo peldaño con el 8%, pero enfrenta un «antivoto» que ronda el 50%.
  • El pelotón de los «outsiders»: Figuras como el comediante Carlos Álvarez y el académico Alfonso López Chau captan pequeños porcentajes que impiden la consolidación de un liderazgo claro.

Con casi un 30% de votantes indecisos o inclinados al voto en blanco, la única certeza es que habrá una segunda vuelta el 7 de junio. El verdadero reto para el próximo presidente no será solo ganar la elección, sino gobernar con un Congreso bicameral atomizado, donde la falta de mayorías sólidas augura que la gobernabilidad seguirá negociándose día a día, al filo de la próxima crisis.

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