Un extenso estudio publicado este lunes 16 de febrero de 2026 en el Journal of American College Health ha encendido las alarmas sobre la salud mental de las nuevas generaciones. La investigación, que analizó las respuestas de casi 65 mil estudiantes de 120 universidades, concluye que existe una relación directamente proporcional entre el tiempo dedicado a las plataformas digitales y el sentimiento de exclusión: a mayor uso de redes sociales, mayor es la probabilidad de que un joven se sienta profundamente solo, aislado y en riesgo de padecer depresión.
La investigación, liderada por especialistas de las universidades de Cincinnati e Indiana, revela datos contundentes sobre los hábitos digitales. Los jóvenes que dedican más de 30 horas semanales a las redes son un 38% más propensos a declarar sentimientos de soledad en comparación con aquellos que las utilizan menos de 16 horas. El estudio detalla una escala de riesgo ascendente donde, a partir de las 16 horas semanales, el sentimiento de aislamiento comienza a incrementarse de forma sostenida, afectando con mayor severidad a las mujeres y a los estudiantes de raza negra.
El factor presencial como escudo protector
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es el impacto del entorno físico en la mitigación de esta «epidemia». Los investigadores descubrieron que los estudiantes que residen en campus universitarios o que cursan carreras bajo modelos híbridos reportan niveles significativamente menores de soledad. Según las autoras Madelyn Hill y Ashley Merianos, esto se debe a que la convivencia física y las interacciones cara a cara actúan como un factor protector que las redes sociales, por su naturaleza virtual, no logran replicar. «El uso excesivo de pantallas está sustituyendo las conexiones personales significativas que son vitales para la salud mental», señalan las expertas.
Un llamado a establecer límites institucionales
Ante este panorama, la comunidad científica urge a las instituciones educativas y a los organismos de salud pública a implementar estrategias que fomenten la desconexión digital. La investigación subraya que la soledad crónica no solo deriva en trastornos emocionales, sino que también está vinculada a un mayor riesgo de mortalidad prematura. La recomendación de los expertos es clara: es necesario alfabetizar a los jóvenes sobre los efectos nocivos del abuso de internet y promover espacios de apoyo que prioricen las relaciones interpersonales fuera del ecosistema digital para revertir esta tendencia de aislamiento social.


